domingo, 6 de junio de 2021

¿Sabías que existe una comunidad sorda?

 Los Sordos, como personas visuales, conforman una comunidad con una cultura propia, comparten una serie de características que difieren del grupo mayoritario oyente, presentando características semejantes a las de otros pueblos minoritarios como por ejemplo, los pueblos indígenas. Tienen una lengua viso‐gestual que les es propia, la Lengua de Señas, y una serie de costumbres y valores surgidos de su condición visual, como la manera de saludarse, de despedirse, de felicitar y de aplaudir, entre otras. Poseen también sus propias reglas en las interacciones sociales, conformando clubes y asociaciones donde comparten sus intereses, gustos, necesidades y en los cuales se permiten ser y expresarse en toda su dimensión.

Desde la mirada antropológica, los Sordos, como grupo socio‐cultural, conforman una comunidad con características propias que les permite relacionarse con los otros de una manera distinta a como lo hace la comunidad oyente. Ellos son personas principalmente visuales que desarrollan una lengua viso‐gestual que les es propia, la Lengua de Señas. Esta diferencia permite referirse, en un sentido cultural, a la “Mentalidad Sorda”. Tienen una misma lengua e historia y comparten valores y tradiciones y, al igual que muchas otras comunidades, aportan un alto valor en diferentes formas de arte, como el drama, la pantomima, el cuento, la poesía y literatura.

Dentro de cada país ellos conforman un grupo minoritario, no sólo porque numéricamente son menos en relación a los oyentes, sino porque a través de la historia no han podido tomar sus propias decisiones en los diferentes ámbitos de la vida política, social, económica y educativa. Han sido minorizados, siendo el grupo mayoritario, con el cual están obligados a convivir, el que ha decidido por ellos, dejándolos por muchas siglos relegados a lo que los oyentes decidan.

Comunidad sorda

Discapacidad auditiva


































sábado, 5 de junio de 2021

EMPATIA

 


PERSONAS RELACIONADAS CON LA COMUNIDAD SORDA

 



Hellen keller

Helen Keller nació el 27 de junio de 1880, en Tuscumia, Alabama, Estados Unidos. No nació ciega ni sorda, sino como una niña perfectamente normal. No fue sino hasta diecinueve meses después que contrajo una enfermedad que los doctores describieron como una congestión aguda del estómago y el cerebro. Helen no tuvo la enfermedad por mucho tiempo, pero ésta dejó sus huellas: sordera, ceguera e incapaz de hablar. Pero su intelecto pudo más que todas sus limitaciones: a la edad de siete años ya había inventado más de sesenta distintas señas que podía emplear para comunicarse con su familia.

En 1887, sus padres, el Capitán Arthur H. Keller y Kate Adams Keller, finalmente se pusieron en contacto con el mismísimo Alexander Graham Bell, quien trabajaba con jóvenes sordos. Graham Bell sugirió contactar al Instituto Perkins para los Ciegos en Watertown, Massachusetts. Le delegaron a la profesora Anne Sullivan, quien al momento de recibirla tenía tan sólo 20 años, para intentar estimular a Helen y enseñarle el lengua de señas. Esto fue el inicio de un período de 49 años de amistad y trabajo en conjunto.

Sullivan exigió y recibió permiso del padre de Helen para aislar a la niña del resto de la familia, en una pequeña casa en su jardín. Su primera tarea era disciplinar a la niña mimada. Pero el gran paso lo dio Helen cuando un día cuando se dio cuenta de que los movimientos que su maestra estaba haciendo con sus palmas simbolizaban la idea de “agua”. Lo que vino fue insistirle a Sullivan, a quien siguió exigiendo nombres de otros objetos familiares en su mundo (incluyendo su preciada muñeca).

Anne pudo enseñar a Helen a pensar inteligiblemente y a hablar, usando el método Tadoma: tocando los labios de otros mientras hablan, sintiendo las vibraciones, y deletreando los caracteres alfabéticos en la palma de la mano de Helen. También aprendió a leer francés, alemán, griego, y latín en braille.

En 1888, asistió al Instituto Perkins para ciegos y a la Escuela Wright-Humason para los Sordos en Nueva York. Cuando Helen tenía 24 años, en 1904, se graduó cum laude de Radcliffe College, donde Anne Sullivan había traducido cada palabra en su mano, y llegó a ser la primera persona sorda en graduarse de la universidad.

Helen se convirtió con una tremenda fuerza de voluntad en una oradora y autora mundialmente famosa. Estableció la lucha por los sensorialmente discapacitados del mundo como la meta de su vida. En 1915, fundó Helen Keller International (Helen Keller Internacional), una organización sin fines de lucro para la prevención y tratamiento de la ceguera. Helen y Anne Sullivan viajaron a más de 39 países, e hicieron varios viajes a Japón, llegando a ser favorecidas por la gente japonesa. Helen Keller conoció a cada presidente estadounidense desde Grover Cleveland hasta John F. Kennedy y fue amiga de varios personajes famosos incluyendo Alexander Graham Bell, Charlie Chaplin, y Mark Twain.

Fue miembro activo del partido socialista, hacía campañas y escribía en apoyo de las clases trabajadoras desde 1909 hasta 1921, apoyó al candidato Eugene V. Debs del Partido Socialista de América en cada una de sus campañas para la presidencia. Sus opiniones políticas se reforzaban por frecuentes visitas de trabajadores. En sus propias palabras, dijo “He visitado talleres donde se explota al obrero, fábricas, barrios afectados. Si no lo podía ver, lo podía oler.”

Helen Keller también se unió a la llamada Unión industrial, los Trabajadores Industriales del Mundo (Industrial Workers of the World, IWW) de orientación entre el sindicalismo revolucionario y el anarcosindicalismo, en 1912 después de sentir que el socialismo parlamentario "se hundía en el pantano político". Helen Keller escribió: "Me convertí en un trabajador industrial del mundo". Helen escribió incansablemente sobre su motivación para el activismo, el que fue motor de su interés por la ceguera y otras incapacidades. Tuvo una larga y feliz vida, muriendo a los 88 años de edad. Hasta hoy es un ícono de la superación y de los corazones fuertes

 

ALEXANDER GRAHAM BELL

Alexander Graham BELL nació el 3 de marzo de 1847 en Edimburgo (Escocia) en el seno de una familia dedicada a la locución y corrección de la pronunciación, puesto que tanto su abuela como su madre padecían sordera. Su padre dedicó su vida a estudiar la sordera y elaboró numerosas investigaciones sobre el tema. Destacan The Standart Elocutionist (1860) y Tratado en el discurso visible (1868). Ideó una técnica de locución que denominó “Discurso Visible” basada en un tipo de lenguaje de signos.

Bell fue educado junto a sus hermanos en la tradición profesional familiar. Estudió en la Royal High School de Edimburgo, y asistió a algunas clases en la Universidad de Edimburgo y el University College londinense, pero su formación fue básicamente autodidacta.

En 1864 ocupó la plaza de residente en la Weston House Academy de Elgin, donde desarrolló sus primeros estudios sobre sonido; en 1868 trabajó como asistente de su padre en Londres, ocupando su puesto tras la marcha de éste a América. La repentina muerte de su hermano mayor a causa de la tuberculosis, enfermedad que también había terminado con la vida de su hermano menor, repercutió negativamente tanto en la salud como en el estado de ánimo de Bell. 

En estas circunstancias, en 1870 se trasladó a una localidad cercana a Brantford (Canadá) junto al resto de su familia, donde pronto su estado comenzó a mejorar. Un año después se instaló en Boston, donde orientó su actividad a dar a conocer el sistema de aprendizaje para sordos ideado por su padre, recogido en la obra Visible Speech (1866). Los espectaculares resultados de su trabajo pronto le granjearon una bien merecida reputación, recibiendo ofertas para dar diversas conferencias, y en 1873 fue nombrado profesor de fisiología vocal en la Universidad de Boston.

En esta época, con la entusiasta colaboración del joven mecánico Thomas Watson y el patrocinio de los padres de George Sanders y Mabel Hubbard (con quien se acabaría casando el año 1877), dos estudiantes sordos que habían recibido clases de Bell, diseñó un aparato para convertir el sonido en impulsos eléctricos. El invento, denominado teléfono, fue inscrito en el registro de patentes estadounidense en 1876.

En un primer momento el teléfono levantó todo tipo de comentarios irónicos; sin embargo, cuando gracias a las aportaciones de Emil Berliner empezó a revelarse como un medio viable de comunicación a larga distancia, se entablaron controvertidos litigios por la comercialización de la patente. El mismo día que Bell, pero unas horas después, Elisha Gray había patentado un aparato similar; actualmente se reconoce que la paternidad del invento debería atribuirse a Antonio Meucci, quien había registrado su «teletrófono» en 1871.

En 1880, Alexander Graham Bell recibió el premio Volta; el dinero obtenido con este premio lo invirtió en el desarrollo de un nuevo proyecto, el gramófono, en colaboración con Charles Sumner Tainter, uno de los primeros sistemas de grabación de sonidos conocido, aunque posterior al fonógrafo de Edison. Tras su muerte, acaecida en 1922, dejó como herencia dieciocho patentes a su nombre y doce más con sus colaboradores.

 




JOSE ANTONIO TERRY

José Antonio Terry nació sordo en Buenos Aires, el 17 de marzo de 1878. Su destino marcó no sólo sus circunstancias familiares, sino las de todos los Sordos de su país. Su padre, que llevaba el mismo nombre, era un influyente político argentino, que desempeñó cargos como diputado y senador del parlamento nacional, así como ministro de finanzas y de relaciones exteriores y embajador plenipotenciario en Chile. José Antonio fue el primero de tres hijos sordos de este señor. Luego de él nacieron dos niñas, Leonor (nacida también en Buenos Aires, en 1880) y Sotera (nacida en Nápoles en 1882).

El padre de estos tres niños se dedicó por años al problema de la enseñanza de los sordos en Argentina. Para entonces, ya había habido algunas experiencias escolares en Buenos Aires. Una de ellas había sido iniciativa de un maestro alemán, Karl Keil, a partir de 1857, y la segunda, a principios de la década de 1870, se debía a un médico argentino llamado José Facio, quien también tenía un hijo sordo. Estas iniciativas no eran, por supuesto, suficientes en un país de la extensión de Argentina, por lo que José Antonio Terry padre se encontró con un vacío casi completo en relación con el problema. Su labor logró sentar las bases administrativas para el surgimiento de una educación pública para los niños sordos de su país, en el transcurso de la década de 1880, lo que se hizo bajo influencia directa de pedagogos italianos.

El joven José Antonio tuvo, así, un entorno por demás privilegiado. Ya desde muy temprano recibió el generoso apoyo económico de su familia para desarrollar sus inclinaciones artísticas, y fue alumno de la “Sociedad Estímulo de Bellas Artes”, donde aprendió las bases de la pintura y el dibujo con maestros muy reconocidos. En 1902 fue enviado a la capital de Chile, Santiago, donde prosiguió sus estudios en la “Escuela Nacional de Bellas Artes”, y dos años más tarde pudo continuar su formación en París.

Este viaje duró siete años, entre 1904 y 1911. A lo largo de ese tiempo, José Antonio Terry pudo visitar también Inglaterra, España e Italia, en cuyos museos y círculos artísticos completó su formación como pintor.

En 1911 volvió a su país. Allí comenzó pronto a pintar las obras que lo hicieron famoso, imágenes costumbristas de personajes del campo argentino. En 1922, a instancias de dos arqueólogos de nombre Ambrosetti y Debenedeti, se asentó al norte del país, en la población de Tilcara (Jujuy), donde retrató numerosos personajes populares. Sus telas son de un realismo tal que algunas sirven hoy como documentos para estudios antropológicos de los tipos humanos de esa parte del mundo. Su casa y estudio en Tilcara fueron convertidos en 1948, algunos años antes de la muerte de Terry, en un museo de pintura regional. Desde 1956, pasados dos años de la muerte del pintor, el museo lleva su nombre: “Museo Regional de Pintura José Antonio Terry”.

En memoria de Terry se creó una fundación que lleva su nombre, y que concede desde hace años un premio muy apreciado entre los artistas plásticos de Argentina, llamado “Premio Nacional de Pintura Figurativa”. La Confederación Argentina Sordomudos se sumó asimismo a estos homenajes a Terry, y bautizó con su nombre la “Escuela Taller de Artes Gráficas para Sordomudos”.

El año siguiente de su regreso de Europa, en 1912, Terry promovió la fundación de la primera organización formal de los Sordos argentinos, la “Asociación de Sordomudos de Ayuda Mutua”, y durante 25 años fue su presidente.

Terry murió en Buenos Aires, el 20 de abril de 1954.

 

LUDWIG VAN BEETHOVEN

(Bonn, actualmente Alemania, 1770 - Viena, 1827) Compositor alemán. Nacido en el seno de una familia de origen flamenco, su padre, ante las evidentes cualidades para la música que demostraba el pequeño Ludwig, intentó hacer de él un segundo Mozart, aunque con escaso éxito.

 

La verdadera vocación musical de Beethoven no comenzó en realidad hasta 1779, cuando entró en contacto con el organista Christian Gottlob Neefe, quien se convirtió en su maestro. Él fue, por ejemplo, quien le introdujo en el estudio de Johann Sebastian Bach, músico al que Beethoven siempre profesaría una profunda devoción.

Miembro de la orquesta de la corte de Bonn desde 1783, en 1787 Ludwig van Beethoven realizó un primer viaje a Viena con el propósito de recibir clases de Mozart. Sin embargo, la enfermedad y el posterior deceso de su madre le obligaron a regresar a su ciudad natal pocas semanas después de su llegada.

En 1792 Beethoven viajó de nuevo a la capital austriaca para trabajar con Haydn y Antonio Salieri, y se dio a conocer como compositor y pianista en un concierto que tuvo lugar en 1795 con gran éxito. Su carrera como intérprete quedó bruscamente interrumpida a consecuencia de la sordera que comenzó a afectarle a partir de 1796 y que desde 1815 le privó por completo de la facultad auditiva.

Los últimos años de la vida de Beethoven estuvieron marcados también por la soledad y una progresiva introspección, pese a lo cual prosiguió su labor compositiva, e incluso fue la época en que creó sus obras más impresionantes y avanzadas.

 

MARLEE MATLIN

Actriz con discapacidad auditiva, ganadora del Oscar a la mejor actriz en 1987.

Nació el 24 de agosto de 1965, en Morton Grove, un suburbio cercano a Chicago, Illinois, Estados Unidos. Fue la tercera hija de Don y Libby Matlin. Cuando tenía año y medio sufrió una fiebre con alta temperatura por rubeola que la convirtió en sordomuda. Sus padres y su hermano mayor, en lugar de compadecerse y sobreprotegerla, decidieron aprender el lenguaje de señas para acercársele; también tomaron la decisión de hablarle con palabras y signos al mismo tiempo. Marlee atribuye a este factor su gran capacidad de leer los labios y de hablar. Fue inscrita en una escuela pública para que conviviera con niños sin discapacidad, de una manera inclusiva y ejerciendo su derecho a la educación.

Desde joven decidió luchar contra todo tipo de obstáculo personal o social derivado de su condición: "Siempre me he resistido a las limitaciones: en mí misma, en mi profesión, en mi personalidad". Con esta idea en mente, en su adolescencia se dedicó a la actuación teatral. En 1987, a los 21 años, se convirtió en la actriz más joven en recibir el Oscar a la mejor actriz protagónica por Niños de un dios menor (Children of a Lesser God). Sólo ella y otras tres actrices han recibido el premio en su película de debut. A los 25 años se casó con Kevin Grandalski, con quien tiene tres hijos.

Matlin es una lider reconocida en la lucha por derribar barreras que limitan la vida de las personas con discapacidad auditiva. En 1995 se convirtió en vocera de VITAC, el más grande proveedor de sistemas de lectura en televisión para sordos (closed caption), que no es lo mismo que subtítulos. Logró que la legislación federal estadounidense exigiera que todas las televisiones que se venden en ese país estén equipadas con tal tecnología. También promovió su implantación en países como Italia, Francia, Australia e Inglaterra.

 

 


LENGUA DE SEÑAS

Las lenguas de señas son lenguas naturales, nacidas y creadas por las comunidades sordas, hechos sociales, que se transmiten de generación en generación; no son códigos artificiales ni formas manualizadas de las lenguas orales. Las personas sordas de los diferentes países del mundo tienen sus propias lenguas de señas. Es decir, que así como los oyentes han desarrollado múltiples sistemas lingüísticos orales, también los sordos han creado diferentes idiomas viso-espaciales-manuales-gestuales. La Lengua de Señas Argentina (LSA) es el patrimonio cultural y lingüístico de la comunidad Sorda de nuestro país. 

El alfabeto dactilológico

La dactilología, como recurso dentro de la Lengua de Señas, es la representación de las letras del alfabeto mediante distintas configuraciones y movimientos de la mano. Para la producción del dactilológico usamos únicamente una mano, esto es, la mano dominante, que en el caso de las personas diestras es la mano derecha, mientras que en las personas zurdas la izquierda. A través del dactilológico podemos representar, deletreándola, cualquier palabra del español. Sin embargo, en el caso de la Lengua de Señas se usa principalmente para los nombres propios de persona, lugares o conceptos que aún no poseen signo, etc.



ESCUELA ESPECIAL N°7 INSTITUTO HELLEN KELLER

Escuela Especial N 7 Instituto Hellen Keller

Dirección: Magallanes 201, B° Coronel Arias Y4600 San Salvador de Jujuy, Jujuy

La escuela especial número Nº 7 Helen Keller es especialista en materia de discapacidad sonora de nuestra provincia. A la institución asisten alumnos con diferentes dificultades auditivas. Además de la educación formal, la institución cuenta con diferentes talleres para realizar actividades con los jóvenes.

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